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Actitudes de Motivación

La motivación es la fuerza que nos mueve a realizar actividades, y solemos realizar actividades cuando tenemos la voluntad de hacer. Siendo capaces de perseverar en el esfuerzo, durante el tiempo necesario, para conseguir el objetivo propuesto.

Ante las mismas circunstancias, adoptar actitud de motivaciónPara las personas la motivación es algo importante porque sostiene la fuerza psicológica necesaria para la acción, lo que también determina la dirección de los individuos. En lo que a lo laboral se refiere muchos sectores tienen una ineficiencia por faltar motivación en las personas que los participan.

No podemos controlar las circunstancias que se nos presentan en nuestra vida, aunque sí podemos cambiar nuestras reacciones ante lo que se nos presenta mostrando una u otra actitud, y esto modificará no sólo nuestro presente, sino también nuestro futuro.

Las personas realizamos cosas, dentro de las posibilidades que disponemos porque consideramos que son atrayentes y valiosas. Son nuestras actitudes, valores y opiniones los que nos determinan lo que es importante y lo que no lo es, estableciéndonos la disposición para actuar, según las necesidades de cada momento.

De la conjunción entre los valores, actitudes y las circunstancias surge esa fuerza que nos lleva a realizar actividades.

La actitud no es lo mismo que la motivación pero si es la base de la motivación, puesto que según la actitud mostrada se puede entrar en acción o en pasividad.

Para que algo externo, a la persona, le estimule, es decir le motive, es necesario que esta lo califique como atrayente, lo que determinará su actitud, que también está condicionada por sus experiencias con el mundo exterior.

La motivación supone un proceso, resultado de la interacción entre la persona y su entorno, su forma de ver el mundo y sus actitudes, aunque ese proceso siempre parte de la persona, en cierta medida depende de lo que haya fuera, si la estimula o no, siendo el resultado de la relación que se crea entre esta y su entorno.

En cierta medida lo que marca el grado de motivación son las actitudes, pues, por ejemplo un mismo entorno será juzgado y valorado de distinta manera por individuos con actitudes diferentes, unos querrán ponerse en acción y otros permanecerán en pasividad.

Cuando se quiere motivar y se actúa en el entorno, para tratar de mover a través de él y no se da la acción, no queda otra que trabajar sobre las actitudes, ayudando a pensar y a entender el entorno, en que está, para que las personas implicadas puedan valorar lo positivo que este les ofrece y así las estimule a la acción.

Las personas necesitan renovar su actitud, estableciéndose formas positivas, cosa que ha de ser un proceso diario. Con una actitud mental positiva el hombre puede alcanzar lo que desee, siendo importante experimentar de forma constante el afán de mejora y de perfección, no sólo a sí mismo sino también para el mundo que le rodea.

El éxito o el fracaso que se alcance al afrontar los desafíos de cambio dependen de la actitud mental que se elija, estando determinados por la manera en que se vean las cosas desde la mente personal, puesto que está hará concentrarse en el panorama de vida que se desee.

Para conseguir las cosas se ha de actuar, siendo el mecanismo de autoarranque el factor de la automotivación, para lo que ha de existir alguna estimulación interna o externa.

Muchas personas serían capaces de lograr mucho más de lo que hacen si hiciesen uso de técnicas de automotivación, puesto que se pierden mucho al conformarse con menos de lo que realmente pueden conseguir, en parte, por no disponer de metas y objetivos automotivantes. Con coaching se puede despertar todo ese potencial que se tiene, para conseguir más.

Nuestra actitud es la que define si nos sentiremos bien o mal, ante las circunstancias que se nos presentan, nos gusten o no. Podremos optar por quejarnos y aferrarnos a creencias estériles o por el contrario pensar en cosas bonitas y positivas, para que sea esto lo que se logre en la vida.

Para un crecimiento personal efectivo es importante autodirigirse y ser responsable, ya que la autoconciencia acelera las oportunidades de desarrollo. Si se sabe dónde se está y a dónde se quiere llegar se avanzará, siempre que se esté estimulado de forma adecuada para alcanzar la meta. Hace falta esfuerzo, paciencia y práctica para lograrlo.

La persona que se hace con su control, dirige sus pensamientos y sus emociones, regula su actitud a seguir, pudiendo elegir entre una actitud positiva o negativa. Adoptando la elección de influir, utilizar, controlar o de establecer relaciones armoniosas con los cambios que se van dando en sí mismo y en su ambiente, pudiendo conducir su destino.

En definitiva, si se afrontan los desafíos de cambio con una actitud positiva se pueden resolver, con inteligencia, todos los problemas que se presenten, puesto que esa actitud motiva para ello, siendo capaces de hacer algo distinto y mejor, de lo que se ha realizado hasta ese momento, lo que se puede incrementar con sesiones de coaching.

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