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Actitudes e Inteligencia Emocional

Las actitudes son formas habituales de reaccionar ante la vida, que se adquieren a temprana edad y se manifiestan, básicamente a través de la expresión del inconsciente, de lo que la persona es y siente en lo profundo de su ser.

Las Actitudes y la Inteligencia EmocionalEs producto de la filosofía de la vida, de los principios, valores, criterios y creencias; así como del temperamento y del carácter, de la persona.

Las actitudes establecen la forma en que los seres humanos nos relacionamos entre sí, y son más determinante para el éxito y la felicidad personal, que las cosas que nos ocurren. Por ello en similares circunstancias unas personas triunfan y son felices mientras que otras fracasan y son infelices.

Existen actitudes externas que se originan como reacción ante los estímulos o acontecimientos del entorno, determinando la manera en que nos relacionamos con los demás y, por lo tanto, favorecen o perjudican la convivencia y el éxito en las relaciones de la gente.

Existen también actitudes internas, que son la forma de reaccionar frente a los estímulos que se producen en cada uno de nosotros (sentimientos, ideas, temores, recuerdos, etc.).

¿Y con todo ese programa grabado en nuestro cerebro, tenemos opción de cambiar y disponer de formas más adecuadas de reaccionar en la vida?

Lo primero está en ser consciente de nuestra situación, para después fijarnos las metas que consideremos adecuadas, para llegar a ser mejores, cosa que podemos efectuar con la Inteligencia Emocional.

La inteligencia emocional consiste en gestionar adecuadamente las distintas emociones que sentimos los seres humanos, y sobre todo aprender a gestionar las emociones negativas, miedo, odio, rencor, etc.

La inteligencia emocional es la capacidad de sentir, de entender, de guiar el pensamiento de forma inteligente, de controlar y modificar los estados anímicos en sí mismo y en los demás, de hacer frente con éxito a las presiones de la vida, de saber actuar con determinación y firmeza cuando se trate de defender posiciones fundamentales.

Las emociones que se basan en sentimientos o procesos de pensamiento, tales como (el rencor, la ansiedad, la tristeza, etc.), que nos pueden hacer reaccionar de forma no adecuada, pueden ser controladas y cambiadas.

La actitud positiva, también llamada optimismo, tiene mucho que ver con los principios de la Inteligencia Emocional y es un aspecto clave, en el ámbito intrapersonal, con importantes repercusiones en el interpersonal.

La inteligencia intrapersonal, formada por una serie de competencias, determina el modo en cómo nos relacionamos con nosotros mismos, lo cual comprende la conciencia o la capacidad de reconocer y entender, en uno mismo, las propias fortalezas, debilidades, estados de ánimo, emociones e impulsos, así como el efecto que éstos tienen sobre los demás y también en nuestras actividades laborales.

Según el grado de inteligencia intrapersonal de que dispongamos, será nuestra autorregulación o habilidad de controlar nuestras propias emociones y reacciones, para así adecuarlo al objetivo de responsabilizarnos de nuestros propios actos, pudiendo pensar antes de actuar y evitar los juicios prematuros.

También depende de esta inteligencia la auto-motivación o habilidad de estar en un continuo estado de búsqueda y persistencia para la consecución de los objetivos, haciendo frente a los posibles problemas que surjan, dándole soluciones.

La Inteligencia interpersonal determina la empatía o habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, llegando a ponerse en su lugar y respondiendo adecuadamente a sus reacciones emocionales. También establece las habilidades sociales que conforman el talento en el manejo de las relaciones con los demás, en saber persuadir e influenciar a las personas.

La persona optimista e inteligente es capaz de darse cuenta de que está en una situación de crisis, aunque esa circunstancia ni le paraliza, como al pesimista, ni le hace quedarse a la esperar de que la solución venga milagrosamente como lo hace el optimista “común”. El inteligente reflexiona y asume su propia responsabilidad sobre la situación, buscando alternativas de solución.

Dver.

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1 comentario

  1. julio diaz

    es muy interesante

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