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Coaching y formación

El Formador nos ayuda en el aprendizaje y si usa coaching nos lo facilitara másFormar es más que enseñar, y más que transmitir información, junto a la aportación del conocimiento han de realizarse prácticas, para que se produzca una adecuada asimilación de los conocimientos.

Hoy en día se habla de la formación continua, la que suele llevar un buen sistema de retroalimentación, para así conocer la satisfacción y lo que realmente aprenden los alumnos. También permitirá ir detectando donde y que conocimientos así como prácticas, hacen falta para impartirlas.

El coaching se diferencia de esa transmisión de conocimiento y realización de práctica por parte del formador, en que la persona que recibe el coaching aprende sin que el coach le enseñe. Es el cliente del coach quien asume la responsabilidad de aprender. Se dice que el coach vive un aprendizaje permanente.

Si se hace uso de las artes y herramientas del coaching en la enseñanza y formación, la transmisión del conocimiento se lleva a cabo en sesiones más participativas, motivadoras y productivas. Esto se suele conseguir con preguntas reflexivas, cosa que ayuda a la mejor asimilación de los conocimientos que se imparten.

Suele resultar muy productivo en la transmisión de conocimientos, el realizar ejercicios de autodescubrimiento, consiguiendo una recepción de la información por todos los sentidos de los alumnos, vista, oído, tacto….

Si la formación se da en grupo es importante la sintonía y la complicidad que se de en el grupo, tanto entre los alumnos, como entre estos y el docente. Si se establece una buena empatía, se facilita que los participantes vayan descubriendo nuevos aspectos con la información que reciben, así como que, lo impartido se lleve a la práctica en el día a día.

En el coaching se trabaja el desarrollo de nuevos aprendizaje en el cliente, para que así mejoren sus competencias, y es el cliente quien decide lo que desea aprender, así como el esfuerzo necesario para ello, aunque asume un compromiso. El método que tiene el coach para saber cómo marcha el cliente en su aprendizaje es la retroalimentación que este le va aportando.

El coaching y la formación tienen en común, que buscan el desarrollo de la persona, acompañando a esta para que se traslade desde el punto donde se encuentra hasta dónde quiere llegar, aunque lo hacen con medios y métodos diferentes.

Hoy en día con la abundancia de conocimientos que existe, el papel del formar es más de ayudar al alumno a “aprender a aprender” que la mera transmisión de unos conocimientos que tienen una vigencia limitada y que estarán siempre accesibles.

El formador ha de promover en el alumno el desarrollo cognitivo y personal, al tiempo que le exige un procesamiento activo e interdisciplinario de la información para que sea capaz de construir su propio conocimiento, y no sea alguien pasivo que recibe información.

La experiencia nos dice que el coaching, por la participación que implica del aprendiz, como responsable del aprendizaje, está dando muy buenos resultados cuando se trata de implementar cambios.

Dver

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