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Coaching y PNL II

Tanto el coaching como la PNL centran su labor en la estructura o el proceso de la experiencia subjetiva, es decir, en el “cómo“, focalizando sus acciones en la forma como las personas interpretan, codifican, le dan estructura subjetiva a su experiencia, la comunican a otros mediante el lenguaje y la reflejan en su comportamiento.

Cosas comunes de la PNL y el coachingEn la Programación Neurolingüística se trata de buscar el acceso de las personas a sus mapas o modelos mentales y aproximarse así a sus representaciones del mundo (“mapas”).

En el coaching se ha de elevar la conciencia del cliente, agudizando nuestros receptores de información.

Mediante la PNL se ha de elevar el nivel de conocimiento consciente del cliente.

La persona, que ha tomado conciencia de algo desconocido para ella, acepta, elige y asume la responsabilidad de sus acciones y pensamientos, aumenta su desempeño y compromiso con ellos.

En el Coaching se consigue ampliar la conciencia y crear la responsabilidad, mediante preguntas específicas. Un practicante de PNL lo consigue de forma similar, aunque a veces el cliente muestre sorpresa ante lo extraño de las preguntas.

Aunque la “caja de herramientas” de la PNL es amplia existen más herramientas para la mejora humana en este mundo, al coach le conviene saber de ellas.

Tanto en el coaching como en la PNL se desarrollan, a lo largo del tiempo una situación comunicacional bidireccional o multidireccional, en la cual la principal herramienta de trabajo es precisamente la comunicación y la relación entre personas.

En la PNL y en el coaching se dan situaciones de aprendizaje, en las cuales se producen cambios, se redefínen significados, percepciones o sentimientos, se modifican actitudes, valores, conductas y visiones del mundo, se aprenden y se refinan destrezas y habilidades.

La PNL trabaja con enfoques que describen la forma cómo la mente o el cerebro funcionan para producir ciertos resultados. Modelo de comunicación y cambio de comportamiento para estudiar la forma cómo los seres humanos usamos el lenguaje verbal y no verbal, para influirnos unos a otros y para influir sobre nosotros mismos. El modelo atiende entonces a la manera cómo funciona la mente cuando las personas se comunican y se influyen entre sí y cómo se comunican consigo mismas.

Tanto en las sesiones de PNL como de coaching, el profesional trabaja esencialmente con los “modelos mentales” o de la “realidad” que sus clientes le presentan, es decir, con los significados, las codificaciones e interpretaciones que ellos asignan a los eventos que viven. De modo que el asesor o inductor y el coach comparten el supuesto de que la conducta de los seres humanos es primordialmente generada, mediada y afectada por los constructos, modelos y representaciones que ellos crean a partir de su experiencia en el mundo.

El objetivo fundamental de cualquier intervención de la PNL y el coaching ha de ser contribuir a que la persona cambie su modelo o mapa del mundo, es decir, enriquezca, amplíe y expanda su manera de entender la realidad, y descubra opciones y alternativas, que le sean válidas.

Tanto en la PNL como en el coaching, cualquier intento por dar otro marco de referencia distinto a los hechos, con el fin de que el cliente pueda responder de forma diferente, puede considerarse un reencuadre, dar un nuevo significado o redefinición de la situación, pasando así a encontrar soluciones donde antes no las veía.

Más en: Coaching y PNL I

Dver.

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