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Desarrollar la Disciplina

Disciplina para obtener lo que se deseaAumentando la disciplina se dispone de mayor capacidad para pasar a la acción más rápidamente, con un menor esfuerzo, y cada vez de forma más independiente del estado interno y de la motivación que se tenga.

Son muchas las actividades en las que disponer de más disciplina ayuda significativamente, como:

  • La productividad en el trabajo diario.
  • La productividad en los proyectos personales.
  • Realizar actividades físicas, como por ejemplo ir al gimnasio o salir a correr o caminar.
  • Seguir un control sobre la alimentación adecuada.
  • Realizar las acciones necesarias para conseguir los objetivos propuestos.
  • Mantener una mayor organización personal.

Cuando se siente que se está descentrado y que cualquier problema se presenta como un desafío retador, es señal que se dispone de poca disciplina.

Factores para desarrollar e incrementar la autodisciplina:

  • Conocerse para saber qué nivel de disciplina se tiene, de qué se es capaz y de qué no.
  • Saber que capacidad se tiene, para actuar con la energía necesaria en un momento determinado, aunque no se sostenga en el tiempo, es decir, conocer la fuerza de voluntad que se tiene.
  • Disponer de capacidad para hacer lo que es difícil y retador.
  • Aplicar el tiempo y el esfuerzo necesario hasta que esté realizado el trabajo que se ha de hacer, aunque sea algo rutinario y aburrido, manteniendo la actividad necesaria.
  • Incrementar la capacidad de seguir adelante aunque se haya perdido la motivación por el hacer, realizando un esfuerzo sostenido a lo largo del tiempo, es decir, persistiendo.

La disciplina es capacidad para superar la inercia de la inactividad y desarrollar inercia de acción, manteniendo esa inercia de actividad en el tiempo.

Una vez que se ha desarrollado la disciplina cuesta mucho menos pasar a la acción, iniciar ese primer paso que tanto nos suele costar.

Conviene conseguir buenos hábitos o costumbres que nos pongan en piloto automático, y que no tengamos que estar tirando de la fuerza de voluntad constantemente.

Hay que hacer lo que se ha de hacer, y mientras antes se haga mejor, para así comenzar a condicionar el cerebro y a nuestro estado interno a entrar en un modo de disciplina, a un modo de acción, por ello también es idóneo realizar lo antes posible cualquier pequeña tarea que se tienda habitualmente a postergar.

El cerebro asocia, entre otras cosas, la manera de vestir y otros muchos factores del entorno, a un estado interno determinado, así que cuando se está en esa situación, con esas formas, resulta más fácil volver a entrar en el estado adecuado para hacer.

Imagínate como si ya hubieses conseguido la meta, percibe la situación y métete completamente en ella: ¿Qué cambiaría? ¿Qué percibirían los demás? ¿Cómo te sentirías tú? Es una forma de vernos y de sentir el resultado futuro, para motivarnos con él, como si lo tuviésemos delante.

El ordenar y organizar pone al cerebro en un estado lógico, de orden y proceso, que facilita abordar la primera de las tareas de la lista, es decir, iniciar los primeros pasos hacia los objetivos o comenzar las actividades de cada día.

El tiempo destinado al primer momento, de cualquier actividad, planificando tanto el tiempo como el que hacer, define la dirección que seguirá el resto de la actividad.

Se han de evitar las distracciones, pues estas sacan de la concentración que se ha de tener para realizar las acciones necesarias.

Se han de realizar descansos de vez en cuando, aunque se ha de controlar el tiempo de los mismos para no llegar a perder la inercia de la acción en que se esté, pues costaría más el retomar lo que se está haciendo.

Si por cualquier motivo pierdes la inercia de la acción que llevas en la obtención de tus objetivos, comienza de nuevo por una tarea pequeña que te pueda servir para volver a la aceleración adecuada.

Darse pequeñas recompensas cuando se van completando metas de un objetivo mayor, sirven para acercar la recompensa aplazada, que se vislumbra a medio o largo plazo.

Po tanto podemos practicar el ir adquiriendo pequeños hábitos que nos ayuden a adquirir y a mantener la inercia necesaria para realizar las tareas necesarias, y con ello conseguiremos que cada vez nos cueste menos esfuerzo hacer aquello que tenemos que hacer, o que queremos hacer, porque sabemos que es bueno para nosotros, pero nos da pereza o nos aburre hacerlo en un momento determinado. Según vayamos adquiriendo más disciplina cada vez nos costará menos esfuerzo y así obtendremos mejores resultados.

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Al menos que usted cambie su forma de ser, usted siempre recibirá lo mismo.
Jim Rohn.

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Si usted no se conquista, usted será conquistado por sí mismo.
Napoleon Hill.

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Se necesita de gran disciplina para controlar la influencia y el poder que usted tiene sobre la vida de las otras personas.
Clint Eastwood.

Dver.

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