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Frustración Económica

Lineas rojas y descendentes para mostrar una crisis que dan frustraciónLas condiciones generadas en la crisis económica provocan en las personas alteraciones psicosociales, que se manifiestan en ansiedad, tristeza y estrés, y las cuales pueden derivar a situaciones no buenas como la frustración.

Cuando una persona se encuentra inmersa en un proceso de desempleo duradero, suele ser normal que tenga sentimientos de frustración ante la crisis. Si a esto le sumamos incremento de la pobreza, el aumento de la economía sumergida y deterioro de las remuneraciones laborales. Estos son sólo algunos de los efectos más visibles y que más afectan a nuestra sociedad.

Debido a la crisis económica se están dando repercusiones a nivel individual, que a su vez impactan en lo social, como retraimiento y baja participación en la búsqueda de soluciones, afectando esas situaciones a los mecanismos encargados de proteger nuestro organismo, por lo que nos encontramos también con problemas físicos y mentales.

La insatisfacción en cualquiera de nuestros estados se debe principalmente a que la percepción actual de lo que logramos no se corresponde con lo que esperábamos. Nuestra percepción de los resultados obtenidos puede generar altos niveles de frustración, porque están distantes de lo que esperábamos.

La decepción y quiebre de expectativas, que se percibe, junto a un agravamiento de la crisis, está creando importantes estados de frustración.

Son muchas las personas que están percibiendo una crisis de autoridad, así como un descrédito de la presunción científica, de la economía.

También se está dando entre la población una carencia de soluciones y un desacuerdo entre la velocidad en que avanza la situación de crisis y la lentitud con que se responde, desde las instancias de poder político y económico, realizándose acciones que parece que son el combustible necesario para que la situación siga a peor.

Se puede hablar de frustración por la existencia de expectativas sociales defraudadas, pues en otro caso, hablaríamos sólo de condiciones adversas.

La coincidencia de la crisis económica y la falta de un sentido común para afrontarla nos pone en unas condiciones de precariedad insoportables, vemos como se imponen unos recortes brutales a la educación y a la asistencia sanitaria, al tiempo que se deja impunes a los causantes de la ruina y a quienes se aprovecharon desvergonzadamente.

La mala situación económica puede incrementar la frustración social, para lo cual el estado debería reaccionar y asumir la situación, aunque si opta por la vía de apretarse el cinturón, ello comienza a suponer que la frustración desemboque en confrontación.

Cada día los contribuyentes que cumplen con sus obligaciones pagan más impuestos, mientras las grandes empresas no lo hacen, porque cada vez han tenido mayores deducciones, lo que lleva a que un gran número de personas decida no registrar sus actividades productivas y así exista una mayor economía sumergida.

Se aprecia un rechazo casi general a la clase política e instituciones estatales, lo que se traduce en la preocupación de unos ciudadanos que, desbordados por los muchos problemas a los que han de hacer frente, no distinguen ya entre los dos partidos políticos, el que creó la ruina y el que la tapó, refugiándose en la fatalista resignación.

Por otro lado son muchos los empresarios que se quejan de la incapacidad de funcionarios para tratar con ellos, lo que de alguna forma, crea frustraciones entre los jefes de las empresas, y entre posibles emprendedores.

Parece que el clima de frustración política y la aparente incapacidad de los gobiernos para resolver los problemas, pesa más en las mentes de muchos empresarios, que cualquier otra política específica de los gobiernos.

Esta situación parece que se lleva mejor en los países más pobre y poco desarrollados, sus gentes aceptan la frustración en que viven como parte de su vida, tal vez falte conocimiento para poder valorar mejor las situaciones, y salir de la posible ignorancia.

Los problemas que nos trae la crisis o que creemos que nos van a afectar en un futuro cercano, nos provocan estrés, angustia, tensión, temor, etc. Emociones que hacen que nos enojemos o crispemos fácilmente, pudiéndonos volver agresivos y generarnos sentimientos de frustración, inseguridad, tristeza y/o depresión. Por tanto la crisis económica puede provocar crisis en otras áreas de nuestra vida, por los agobios en que estamos.

A todo esto hemos de decir que las situaciones de frustración no son las más adecuadas, para tratar de dar con soluciones favorables para pasar a otra sociedad mejor para todo, por ello estaría bien disponer de otros estados emocionales más adecuados para ello, aunque la realidad de la situación es la que es.

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En la lucha entre uno y el mundo, hay que estar de parte del mundo.
Franz Kafka.

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Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.
Epicteto de Frigia.

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No mires atrás ni llores por el pasado, pues ya se ha ido, y no te preocupes por el futuro, pues aún no ha llegado. Vive el presente y hazlo tan bonito que merezca la pena recordarlo.
Ida Scott Taylor.

Dver.

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