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Hacer bajo el desconocimiento y la ignorancia

En diversas ocasiones nos creemos capaces de poder realizar ciertas labores complejas, que nunca hemos hecho, las cuales desconocemos y podremos superar con el aprendizaje. Aunque en un estado de ignorancia pensamos que las hemos realizado bien, dado nuestro desconocimiento, lo que también nos permite sentirnos felices con tales hechos.

Haciendo bajo la ignoranciaCuando se realizan actos ignorando el cómo hacerlos, sintiendo felicidad en ese estado de ignora y de falta de conocimiento, tanto en el cómo hacer, como con el desconocimiento de los posibles deficientes resultados, no se suelen asumir las responsabilidades adecuadas, puesto que la ignorancia aleja de conocer los posibles resultados inadecuados.

Al ignorante, simplemente no le importan tanto las cosas y se contenta con lo que le resulta más atractivo, sin ponerse a analizar y a pensar en los posibles resultados, que no sean sus propios logros dentro del desconocimiento, pudiendo llegar a causar mal con realizaciones así.

La felicidad es un estado de conciencia, y la inteligencia es la capacidad de captar, de aprender y de entender. El intelectual cree conocer lo real, pero no se da cuenta que lo real no es más que su forma de entender su entorno, que tal vez no es lo más adecuado para los demás, incluso puede llegar a ser dañino para ellos.

El ignorante, por ser tal como es no tiene acumulado tantos paradigmas como el conocedor, lo que no quita que en su desconocimiento pueda tener sabiduría, aunque lo malo es cuando se decide actuar fuera de su sabiduría y se centra en su propio logro, sin tener en cuenta el objetivo común, pudiendo llegar a ocasionar problemas en los demás.

El carácter y las vivencias de cada persona le permitirán que decida ocuparse de la realidad con responsabilidad, tanto en el cómo hacer como con los posibles resultados, o que opte por la ignorancia dedicándose, sólo a sus asuntos. El posible problema se le presentará cuando decida o tenga que salir de esa situación y necesite afrontar cosas que desconoce.

Cuando se ignoran ciertas cosas o problemas se es más feliz, pues no hay estrés ni nada similar, ya que cuando se conocen los problemas y sus consecuencias, se vive en angustia si se decide estar centrado en ellos, en vez de focalizarse en la solución a los mismos, para superarlos lo antes posibles y pasar a estar en mejores estados, algo que se consigue con sesiones de coaching.

La ignorancia produce felicidad primitiva, y mientras el ignorante está feliz, se sentirá complacido y enormemente gratificado entreteniéndose, con algo que simplemente le permita pasar su tiempo sin esperar ningún resultado sobre lo que hace. Su actividad está más, en la ocupación del momento, que en realizarse para tratar de lograr unos resultados favorables, tanto para sí mismo como para los demás.

Los intelectuales, que son entendidos del conocimiento, normalmente están en mejores condiciones, de capacidad, para descubrir y apreciar lo bello, y tal vez, para pensar en soluciones y luchar contra lo poco apropiado para su vida, aunque no siempre son entendidos por los demás.

La persona desconocedora de las cosas que pasan a su alrededor, cuando toma consciencia de ellas y se ve a la distancia que está de otros, que previamente tienen el conocimiento, suele perder ese estado de felicidad en que ha estado, entrando posiblemente en problemas, al tener que dar soluciones a situaciones que desconoce.

Quienes tratan de insultar a otros, denominándolos ignorantes, desconocen que posiblemente dicha ignorancia está dentro de sí mismos también, puesto que no hay persona que lo sepa todo, aunque resulta adecuado el equilibrio entre la ignorancia y el reto, para obtener logros, más que destruir.

Centrarse demasiado en los problemas y sus posibles alcances, en lugar de aceptar las situaciones, aprender a vivir con las circunstancias desfavorables, trabajando diariamente para mejorar lo imperfecto que es la vida y adquirir conocimiento para superar los estados de ignorancia poco a poco, es una forma que proporciona más equilibrio a la vida.

En conclusión, ponernos a realizar tareas que desconocemos, sin haber aprendido, nos puede suponer una cierta felicidad por lo que hacemos en ese momento, aunque podremos llegar a causar un mal, siendo nuestra intención la mejor, por ello conviene informarse, adquirir conocimientos y formarse, para adquirir el suficiente grado de aprendizaje, para que así nuestras realizaciones sean adecuadas, sobre todo cuando se trata del hacer con o para los demás, para lograr objetivos y no destruir lo que ya existe.

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La vida nos enseña que no podemos ser felices sino al precio de cierta ignorancia.
Anatole France.

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Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.
François de la Rochefoucauld.

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Todo lo que se ignora, se desprecia.
Antonio Machado.

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