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Indecisión e Indeterminación

Una aproximación a ese mal que nos paraliza, la indecisión y la indeterminación conociéndolas, previéndolas y cómo se solucionarlas, cuando se está en ellas.

Indecisión e IndeterminaciónLa indecisión y la indeterminación son faltas de determinación ante una cuestión dudosa, lo que suele llevar a posponer la acción, dejándola para más adelante deliberadamente, para un futuro indeterminado. También es falta de valor o firmeza en el carácter y en la manera de actuar.

 – No se puede decir que existe un plan, si entre otras cosas, no se ha tomado decisiones de compromiso.

– Tanto la indeterminación como la ausencia o postergación de decisiones pueden afectar la efectividad personal, como el impacto en el entorno.

– El dejar de tomar algunas decisiones agobia y estresa, por mantenerse preocupado por lo que queda pendiente de resolver.

– Son muchas las ocasiones en que solo se decide, si se piensa, que se va a hacer algo que de garantía de estabilidad y seguridad, eludiendo asumir riesgos, aunque estos puedan representar potenciales oportunidades.

– Los temores fuera de lugar son la plaga de la vida cotidiana y nos provocan preocupación, angustia y una variedad de inquietudes, dejándonos en muchos casos en estados de indecisión o de indeterminación.

Como se manifiesta la indecisión y la indeterminación

  • Estando en situación de postergación de decisiones, debido a la búsqueda de más información o de mejores alternativas, dando tanto énfasis al proceso de análisis, que quedamos atascados en él y no llegamos a decidir.
  • Teniendo la percepción de que el problema no está suficientemente “maduro” para abordarlo y darle solución, poniendo excusas y esperando que pase el tiempo.
  • Sintiendo fuerte temor al fracaso y estando paralizado por el miedo, posponiendo hacer lo que no se quiere hacer o no gusta, aunque es necesario realizarlo.
  • Se duda, se demora o se rehúsan, en cualquier forma, el decidir. Aparte de producirse una pérdida de tiempo también se genera preocupación, considerándose que el momento y las circunstancias no son las mejores para adoptar una decisión.
  • No se está organizado, se es impreciso, la información necesaria y relevante está dispersa y no se dispone de los procedimientos adecuados.

Como se previene

– Se ha de establecer prioridades, centrándose en las decisiones de mayor impacto.

– Dividir un problema grande, en pequeños problemas, para que resulte más fácil ponerse en acción.

– Pensar en los cambios que pueden producirse en el entorno en un futuro inmediato, lo que exige salir de la indecisión y de la incertidumbre. Si no nos decidimos a dar el paso nos sentiremos obligados a hacerlo.

– Se ha de estar preparado para aceptar las consecuencias y asumir los posibles errores como una vía de aprendizaje.

– Dado que casi todos tenemos tendencia a la satisfacción inmediata, solemos eludir las situaciones difíciles, quedándonos en muchas ocasiones en la indeterminación y la indecisión, por lo que se requiere autodisciplina.

Solución a la indeterminación e indecisión

  1. Para mantener un equilibrio y poder ser efectivos no se ha de entrar en precipitaciones o improvisaciones irresponsables, ni en postergaciones innecesarias.
  2. Superar la creencia de que nuestro estado de productividad está en zona segura, si lo comparamos con las consecuencias del cambio o el fracaso que nos supone tomar acción.
  3. Pensando y permitirnos hacer las cosas, aunque no sea con la perfección idealista que podamos tener, y tampoco sentirnos culpables por esa inapreciable falta que pueda existir.
  4. Reforzar la autodisciplina para no tener que eludir tareas desagradables y si se llega a comenzar acabarlas, al tiempo que se trabaja la baja tolerancia a la frustración, consiguiendo superar el aburrimiento, el esfuerzo, la incomodidad y los contratiempos, que se presentan en el hacer.
  5. Tomar consciencia y superar la creencia de que no nos podemos motivar hasta el último momento de necesidad, por ser ahí, cuando trabajamos mejor.
  6. Superar la posible ansiedad por esa percepción que tengamos de amenaza sobre nuestro propio amor, si emprendemos la tarea que eludimos, incrementando el desarrollo y el mantenimiento del carácter personal, realizando el esfuerzo necesario para alcanzar los objetivos y haciendo las cosas para que nuestra vida sea más fácil.

En definitiva se ha de tomar la firme decisión de trabajar más activamente, modificando algunas pautas de conducta, y aunque supone trabajo, se conseguirá quitar indeterminación e indecisión, afrontando con energía actitudes negativas que provienen de pensamientos y creencias adversas, las cuales se recrean en unas determinadas pautas de comportamiento, para lo que se ha de desarrollar una forma de trabajar productiva y no posponer nada.

Cuando más activos somos, lo que parece ser insoportable acaba siendo soportable, a medida que la acción se impone a la indecisión y la indeterminación.

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La mejor decisión que podemos tomar es la correcta, la segunda mejor es la incorrecta, y la peor de todas es ninguna.

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Theodore Roosevelt.

El hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir nunca decide.
Henry F. Amiel.

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El fracaso nunca será definitivo, si la determinación de alcanzar el éxito es tan fuerte que no se acaba ni se disminuye.
Og Mandino.

 

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