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Optimismo y Pesimismo

Tanto el optimismo como el pesimismo son opciones nuestrasMuchas son las dualidades que se nos presentan en la vida, el frío y el calor, lo alto y lo bajo, lo grande y lo pequeño…, dependiendo del momento y de las circunstancias en que nos encontremos, uno u otro extremo nos resultará más favorable, aunque casi siempre nos suele ser más adecuado un cierto grado de ambos.

En cuanto al optimismo, opuesto al pesimismo, es algo que se nos presenta como el resultado de valoración subjetiva que hacemos de acontecimientos, siendo opción de cada uno escoger uno u otro, o el grado de cada uno que considere adecuado. Aunque en ocasiones, dadas las circunstancias, nos pueda parecer que el optimismo o el pesimismo nos viene impuesto, no es así.

Las personas optimistas tienen confianza en sí mismas, se sienten seguras y ven el mundo de forma positiva, sin llegar a olvidarse de los problemas existentes, tampoco se dejan superar por ellos.

Los optimistas tienen actitudes positivas y transmiten energía positiva que llega a las demás personas, estimulando así su parte positiva, lo cual hace que los demás, de su entorno reaccionen de forma positiva, con ilusión, entusiasmo y alegría.

Normalmente el optimismo o pesimismo es algo que se aprende, uno no nace siendo desdichado o siendo dichoso, sino que es algo que se va adquiriendo de las personas que se encuentran a nuestro alrededor, lo que quiere decir que es algo que se contagia, máxime cuando se adoptan actitudes pasivas, en la vida.

Hemos de saber que somos nosotros quienes enviamos a nuestro cerebro unas señales determinadas, que se nos originas a causa de la interpretación que hacemos de los acontecimientos que se nos dan, y esas señales nos hacen reaccionar de una u otra manera. Por tanto se trata de controlar la forma en la que uno se comunica consigo mismo, enviándose mensajes positivos o negativos.

A una persona optimista, un fracaso no lo suele hundir, al contrario lo lleva a aprender, para así la próxima vez conseguir alcanzar más fácilmente su objetivo.

Sin embargo el mismo resultado de fracaso, a una persona pesimista, por su forma de interpretar la vida, le hunde, pues considera que no dispone de las capacidades para superar ese obstáculo, lo que lo lleva a no intentarlo y a que su desesperación vaya en aumento y en su contra.

La capacidad humana para ser felices entre mucho sufrimiento es grande, y lo mismo ocurre a la inversa, pues a mucha gente le resulta imposible conseguir dicha felicidad a pesar de disponer de las circunstancias para ello.

Hay que saber medir adecuadamente la repercusión de todas las cosas sin concederles una importancia excesiva, al tiempo que saber fijarnos en la parte positiva, que seguro que la tiene.

A través de sesiones de coaching un coach ayuda a las personas a entender que los hechos y circunstancias que se le presentan tienen su parte positiva, y a que viva más esa parte favorable, pues es una opción suya.

En definitiva, se trata de ver lo positivo, consiguiendo ser felices sin llegar a olvidarnos que la tristeza y el dolor siempre estarán ahí.

Dver.

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