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Pasos para liberarse de la Ira y la Culpa

Estar a bien con los demás y dejar la iras y culpasEl rencor y ánimo de venganza, que se pueda tener sobre otras personas, a quien realmente perjudica, y a quien resta energías es a quien lo siente. La persona poseedora de estos sentimientos, no buenos, está presa por ellos, y así no puede tener una vida llena de felicidad.

Seis pasos para abandonar la culpa y la Ira.

1 – El primer paso para practicar el perdón es reconocer que se está apegado a un estado de rencor, lo que supone, comenzar a hacerse con el control de los sentimientos de ira y resentimiento, los cuales, a menudo, tienen su origen en el pasado. Hemos de admitir, primero, que nos sentimos enojados, y luego saber porque estamos enojados. Esto es algo necesario antes de poder trabajar en nuestro apego a la venganza.

2 – El segundo paso es explorar las complejas emociones que nos impiden dejar ir la culpa y la ira, y que nos mantienen con los sentimientos de venganza, negando u ocultando nuestros sentimientos más profundos, los cuales nos unen a los actos y a las personas que no estamos dispuestos a perdonar. ¿Es adecuado mantener esa unión con actos y personas que nos han restado y nos siguen restando?
Nuestro sentido de la ofensa y la indignación puede ser tan poderoso, que no estamos dispuestos a dejarlos ir, incluso cuando nos está causando un gran sufrimiento. El sentido que tenemos de nosotros mismos y la importancia personal por ocultar nuestra actitud de víctima, de desesperación y la autocompasión son situaciones nocivas que nos hacen permanecer en tan malas circunstancias.

3 – El tercer paso es tomar conciencia de nuestras reacciones: ¿Cómo nos responsabilizamos de lo que nos pasó y trabajaremos con nuestro deseo de venganza?. Tratamos de argumentar una serie de actos, con los que queremos justificar nuestra actitud sobre las personas por las cuales sentimos venganza, pensando que no se merecen nuestro perdón. En una situación así más que ir hacia el perdón, solo nos quedamos en querer la reparación del mal causado, lo cual no siempre es posible, por lo que nos sentimos mal, y nos seguimos sintiendo mal.

4 – El cuarto paso es descubrir cuanto esfuerzo nos está suponiendo mantener esa culpa y el no dejarla ir. Podríamos darle mucha importantica al sentido de venganza y no tomar la responsabilidad, de solución, que está en nosotros. Tal vez nos sintamos justificados y entretenidos en nuestra venganza, o puede ser que no queramos asumir la responsabilidad de nuestra vida y por ello tratamos de quedarnos en la excusa de la venganza y del sufrimiento.
También suele ocurrir que sintamos dolor y angustia y esto nos resulte más llevadero por el hábito formado en nosotros, en vez de estar viviendo con alegría, así como llevar una vida plena y feliz. La pregunta que nos hemos de hacer en esta cuarta etapa es, “¿Qué esfuerzo me supone culpar a los demás?” Es una pregunta difícil de responder con honestidad a menos que tomemos la responsabilidad profunda de nuestra negatividad.

5 – El quinto paso es observar quien es el que realmente está sufriendo la mayor parte de nuestro no perdonar, y la respuesta, por supuesto es, somos nosotros mismos. Apreciaremos que nos hemos convertido en nuestro propio peor opresor. Sólo nosotros podremos seguir prolongando y alimentando eso que está ahí, que procede del pasado y que nos está restando, estando en nuestro poder detenerlo. Cuando llegamos a esta etapa del perdón empezamos a tener la facultad de perdonar de verdad.

6 – El paso final es la fase de destreza. Hemos de realizar al mismo tiempo todos estos niveles de investigación – saber más, sentir más, revelando más, soltando más, ver más, para darnos cuenta que nuestro sentido sobre nosotros mismos y nuestra presencia, sólo existen en el presente y que esto es lo único que es constante en nuestras vidas, el ahora.
Entenderemos un hecho sorprendente: no podemos dejar atrás el pasado, a menos que aprendamos a perdonar. Si no perdonamos no podemos ser quienes realmente somos. Con venganza y con ira se hipoteca y se deja de ser quien se ha de ser, en cada momento del presente, para estar viviendo malos sentimientos pasados.
A medida que profundizamos en la «fase de destreza», el pasado poco a poco se va distanciando y se separa del presente. Hemos estado viviendo como si los males que se nos dieron en el pasado, nos estuviesen sucediendo ahora, en situaciones y circunstancias diferentes.
El sentido de distancia entre el presente y el pasado no lo hemos sabido ver, y eso ha supuesto una permanente opresión, reforzada por esos recuerdos que se han estado imponiendo. Al darnos cuenta que esa distancia entre el presente y el pasado existe, también crecerá la distancia entre nosotros y lo que es imperdonable.

Lo descrito en estos párrafos nos da una de las ideas importantes del trabajo personal: Nadie más que nosotros mismos hace que nuestra angustia sea responsable de nuestros problemas. Siempre estará a nuestro alcance el hacer algo al respecto. Esta visión nos da el poder sobre nosotros mismos y la posibilidad para cambiar.

Guan Magec

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1 comentario

  1. toni segura

    no tengo palabras para responder,solo puedo decir que esto es sabiduria pura,y que soy muy afortunada de que esta hermosa sabiduria llegue a mis manos gracias.

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