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Poder de la Indiferencia

Tratamos aquí la indiferencia como una opción, no como imposición, aunque sea por simple dejar pasar. El poder mostrar de forma consciente indiferencia hacía una persona, situación o circunstancia. Siendo la indiferencia ese estado de ánimo en que una persona no siente inclinación ni rechazo hacia otro sujeto, un objeto o asunto determinado.

Estado neutro ante los acontecimientosEl padre del psicoanálisis, Sigmund Freud decía que lo contrario del amor no es el odio sino la indiferencia.

¿Qué sucedería si la indiferencia no fuese posible, si todo provocara una reacción positiva o negativa, automáticamente, en nosotros?

La indiferencia es una “falta de diferencia”, lo que crea un estado, en el cual, no se distingue entre la luz y la oscuridad, el amanecer y el atardecer, el crimen y el castigo, la crueldad y la compasión, el bien y el mal. Puede tratarse de un sentimiento o una postura hacia alguien o algo que se caracteriza por resultar ni positivo ni negativo.

Al mostrarse indiferente, la persona se vuelve apática al respecto, situándose en ese punto intermedio entre el aprecio y el desprecio. Quien es indiferente no siente ni actúa, se mantiene al margen. Dejando de hacer, permaneciendo en estado inactivo, mucho muere.

Hay casos, en que la persona indiferente, puede ser acusada de insensible o fría, como si tuviera las emociones o los sentimientos anestesiados, por lo que en ocasiones la indiferencia puede ser vista como un problema psicológico o social, sobre todo si no se tiene consciencia de ella.

La indiferencia genera un estado de insensibilidad, de anestesia afectiva, de frialdad emocional, y una situación de desapego psíquico, lo cual, si se vive así de forma inconsciente ocasiona problemas sociales.

Las personas que muestran indiferencia están con una actitud de insensibilidad, lo que en un estado extremo puede conducir a la paralización de las más hermosas potencias de crecimiento interior y autorrealización, por mantenerse sin reaccionar.

Se aprecia, una situación de indiferencia, cuando se nota que no se le importa al otro, cuando ante una actitud se aprecia una mirada de desgano, como diciendo ¿y ahora qué quiere?

Una de las peores situaciones ante la que cualquier personas se puede encontrar no es el odio, ni la rabia contenida, ni la ira, ni que te miren de forma desafiante, es la Indiferencia, es mirar a unos ojos que no te digan nada, es hablar por hablar con alguien sin estar prestando atención a las palabras, es sentir soledad teniendo a alguien al lado, como si se fuese invisible.

A las personas nos gusta sentirnos queridos, escuchados, entendidos y apreciados, y nos hace sentir mal la indiferencia, donde cualquier muestra de atención es mero teatro.

La indiferencia endurece psicológicamente, impide la identificación con las emociones ajenas, distancia de las potencialidades de afecto y compasión, acorazando el yo, e invita al aislamiento interior, aunque la persona, en lo exterior, resulte muy sociable o incluso simpática. Hay personas que pueden mostrar relación de empatía y encanto, aunque están en estado de indiferencia, en cuanto a sus sentimientos hacia alguna persona.

Se está en indiferencia cuando no hay creencias, cuando nada atrae y nada llama a asumir la defensa de lo que, alguna vez, se encuentra justo y bueno. Existen distintos modos de indiferencia: se puede ser indiferente por convicción o por pereza.

La indiferente por convicción supone estar en la idea de aislamiento de la realidad, separarse de los demás, no tomar ningún compromiso con nadie y con nada, quedarse paralizado ante el hacer, no se actúa.

En definitiva, aunque la indiferencia tiene una serie de inconveniente, también puede ser una opción de libertad, puesto que exime el estar pendiente, suprime o controla la atención de actitudes de quien se siente en tal estado, distanciando de estados pasionales, tanto de amor como de odio. Se está en un estado de inactividad ante los estímulos que se perciben, mostrando frialdad ante lo que acontece.

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Prefiero la gente que me ama o me odia que la que no tiene ninguna opinión de mí. La indiferencia da miedo.
Lady Gaga.

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Los hechos no dejan de existir porque se les ignore.
Aldous Huxley.

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A veces, la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada.
J. K. Rowling.

 Dver.

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1 comentario

  1. Omar.

    Vivo en Montevideo y es una ciudad antipatica e indiferente, creo que para no sufrir destratos uno debe imperiosamente convertirse en indiferente. Como dijo Darwin hay que adaptarse para sobrevivir en vez de luchar en vano por demostrar que uno no es indiferente y que es simpatico, si uno es amable es tomado por idiota si es antipatico no es molestado.

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