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Técnicas para controlar la Ira inmediatamente

Controlar la ira para no desesperarse por que se ha hecho«La razón trata de decidir lo que es justo. La cólera trata de que sea justo todo lo que ella ha decidido».
(Séneca)

Es importante ser conscientes y recordar lo que se ha hecho o se ha dicho cuando se producen acciones como consecuencias de reacciones descontroladas, siendo posible, que por reacciones descontroladas, se produzcan gestos de amenaza y manifestaciones de ira. ¿Por qué no se recuerda, el inicio de esas reacciones, en la mayoría de los casos?

La ira es una emoción tan fuerte, que puede distorsionar la percepción de lo que está sucediendo. Cuando se acaba la calma, las emociones sustituyen al pensamiento racional y se actúa por impulso furioso. Aunque después no se recuerde y se de el arrepentimiento de lo que se ha hecho.

No hay nada de qué avergonzarse cuando se descubre que se tiene un problema de manejo de la ira, pues esta es una emoción, por lo tanto es muy normal. Aunque hay una cosa llamada “emoción irracional”. Controlar la ira puede ser tan simple como esperar. Saber pararse y poder pensar antes de tener meras reacciones por los instintos que se perciben.

Cinco técnicas de control de ira:

  • Tratar siempre de mantenerse consciente del pensamiento: La ira sustituye el pensamiento consciente, por lo que vamos a necesitar mantener la consciencia, para saber lo que se desea hacer, con sentimientos de ira, y no simplemente reaccionar a los instintos percibidos.
  • Espera: La ira hace reaccionar y no permite pensar en “qué pasaría si…”. Aunque se debería considerar el: ¿Qué pasa si no se enoja? ¿Se está teniendo resultado no deseados ante situaciones similares?. Espera antes de actuar, y responde de una manera tranquila. Con la espera, se puede hablar de forma más tranquila, sin usar palabras hirientes, que en un primer momento salen como mera reacción.
  • Saber cambiar de situación, pues saliéndose de la escena, aunque puede llegar a parecer una forma cobarde de actuar, en los conflictos, sobre todo si no se quiere hacer daño a la persona con quien se está interactuando, lo más adecuado es abandonar y tomar algo de aire fresco. Un cambio de escenario, es a veces suficiente para provocar un cambio en la emoción. Tal vez haya una equivocación, aunque es difícil entenderla en ese momento debido a que se está enojado, y bajo un fuerte estado emocional.
  • Toma una respiración profunda, lo que tiene dos objetivos en el control de la ira. En primer lugar, que aporta más oxígeno al cerebro y ello supone un estado más relajado, y en segundo lugar, si lo haces muy despacio, se da el tiempo necesario para pensar y reconsiderar lo que podría desear decir, de forma reactiva por la ira, y evitar así una reacción instintiva.
  • Libera esa carga emocional, aunque no se trata de darse contra una pared, punzar una almohada, o ir a un campo de tiro, para liberar esa energía acumulada, si que cualquiera puede canalizar su ira a través de la escritura y el canto, actividades que tienen su consumo energético, aparte de que se centra la atención en lo que se hace, dejando de lado lo otro. También puede encontrarse a alguien con quien se pueda hablar y escucharle. Practicar pasatiempos, deportes y juegos también es una solución adecuada, para así centrarse en cosas diferentes al instinto que ha producido ira.

No te dejes engañar con la simplicidad de estas técnicas de control de la ira. Podrán ser efectivas si se dispone de una mente abierta y la voluntad de seguir los pasos mencionados anteriormente. Las circunstancias son las que son, en las cuales, en muchas de las ocasiones, no se tiene control, aunque la actitud y la forma de actuar ante ellas, si que depende y está en manos de cada persona. Tómate el tiempo necesario, piensa y actúa de la mejor forma, para obtener lo que deseas, y no reacciones de manera instintiva, con acciones que muchas de las veces están en contra de tus intereses.

El hombre debiera aprender a mantenerse ecuánime. Con el fuego de la ira, a sus inferiores los hace superiores a sí mismo.
(Ralph W. Emerson).

La cólera es una ráfaga de viento que apaga la lámpara de la inteligencia.
(Robert G. Ingersoll).

Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza.
(Benjamin Franklin).

La ira es un caballo fogoso; si se le da rienda suelta, se agota pronto por un exceso de ardor.
(William Shakespeare).

La fuerza que sacamos del rencor y de la irritación es sólo debilidad.
(Madame De Swetchine).

Guan Magec

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