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Vivir la Responsabilidad y no la Inocencia

Cuando las personas, ante los hechos buscan la inocencia tienen mucha menos posibilidades de intervención y de aprendizaje, ante las situaciones que se le presentan.

Vivir con responsabilidad y no en la inocencia La impotencia en muchos casos es el resultado de la inocencia. Sin embargo el adoptar una postura responsable ante las circunstancias que se dan, supone el crear estrategias de anticipación o de aprendizaje posterior a la experiencia con la que no se quedó conforme, y así no entrar en un periodo de excusas.

Generando conversaciones propias, para la creación de estrategias de anticipación o de aprendizaje, supone abrirse a la reflexión, al aprendizaje y a hacer de forma diferente, lo que tendrá su importante influencia en la capacidad para las acciones, en lograr los objetivos, en la autoestima, en el bienestar y en la integridad de la persona.

Al hacerse cargo de generar, aunque sea de a poco, el propio poder personal, la propia capacidad de elegir y accionar, permite sentirse mejor, aunque no se tenga garantía total de lograr lo que se quiere. Aunque sí se trata de, cómo se va a elegir responder ante las circunstancias.

Hemos de ser conscientes de nuestras conversaciones internas, con las cuales llevamos mucho tiempo, y muchas de las cuales nos mantienen en situaciones similares, convirtiéndonos en seres con un tipo de vida de sufrimiento que nos hemos ido autogenerando con ellas.

Nos convendría reconocer que somos nosotros quienes podemos elegir hacer cosas diferentes para conseguir lo deseado, sin dejar en manos de otros las responsabilidades de lo que no tenemos.

Si el hacernos responsables y protagonistas de las situaciones en que nos encontremos es tan efectivo, ¿por qué será que, con tanta frecuencia, las personas se comportan como víctimas?

Desde pequeños aprendemos que una garantía para la felicidad y la seguridad es mostrarnos inocentes, practicar el yo no fui, fue él, apoyándonos así en la aprobación de los otros, autocomplaciendonos, suponiéndonos una separación del problema existente en la circunstancia en que vivimos, con el inconveniente de que así nos distanciamos de la solución y de hacer algo para solucionar lo que no nos gusta.

El mantenernos al margen del problema con excusas e inculpando a otros nos supone no influir de forma positiva en la situación y así, sin darnos cuenta, nos estamos negando a buscar y dar la mejor solución, que deseamos.

Por tanto para pasar de tener una vida de estimulo reacción a posiciones de proactividad, hemos de reflexionar sobre lo que ocurre en el entorno, que aunque nos influye no es lo que ha de inducir a la acción. Se han de tomar esos acontecimientos externos y actitudes de otras personas, como información.

Se trata de páranos, prestar atención, darnos cuenta, decidir que queremos y finalmente elegir que acción emprender.

El adoptar posiciones responsables y de protagonismo, aunque no siempre se logre lo deseado, tiene grandes posibilidades de generar paz interior, a quien lo practique. Es una forma de disponer de un espacio de libertad en el sentido de elegir, frente a las circunstancias, la respuesta más adecuada desde los propios valores e intereses.

Se trata de aceptar lo que hay, saber con lo que se cuenta en cada momento y lo que pasa y me pasa, para así abrir puertas al accionar y poder comenzar cambios deseados. Con aceptar lo que hay no quiere decir que se esté de acuerdo, no es que parezca justo ni que se merezca, sin embargo si se consigue centrarse en accionar para disolver la situación que molesta, haciendo algo diferente a lo que se viene haciendo.

El mostrar victimismo supone impotencia e insatisfacción, por tanto la responsabilidad, la habilidad de dar respuestas y el hacerse cargo no ha de tener que ver con el buscar causas ni culpables, y sí tiene que ver con nuestra relación con el mundo, permitiéndonos entender quienes somos respecto a las circunstancias, lo que nos genera compromiso para cambiar algo en nuestra forma de ser.  En sesiones de coaching todo esto va mejor.

La integridad, la dignidad, la autoestima, la manera de relacionarse y los resultados guardan mucha relación con la actitud de responsabilidad, la que también tiene mucho que ver con poder elegir, con la libertad y con crear nuevas posibilidades para desarrollarse, de conseguir los objetivos y de vivir en bienestar.

Dver.

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